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Mercedes-Benz GLK CDI

A todo confort
Mercedes-Benz tiene dilatada experiencia en los modelos de fuera de carretera, y con el GLK deja su impronta en el denominado segmento de los “todocaminos” compactos donde militan rivales de la categoría del BMW X3, Audi Q5, Volkswagen Tiguan y Volvo XC 60.
Dotado de un línea robusta y con personalidad bien definida, el Mercedes GLK se distingue claramente del resto de sus competidores desde un punto de vista estético. Por sus características dinámicas y confort de marcha es una excelente opción de compra si no fuera por su precio final, sólo al alcance de unos pocos bolsillos.
El GLK se comercializa con cuatro mecánicas, dos diésel (170 y 224 CV) y dos gasolina (231 y 272 CV). Se puede, además, solicitar con el acabado “Edition 1” que es un paquete deportivo del que disfrutaba nuestra unidad probada.
El GLK goza de una carrocería de buen tamaño, con una longitud que supera los 4,5 metros, anchura de 1.84 m y 1.70 m, de altura; pero sin exhibir cotas desmesuradas que perjudiquen los desplazamientos diarios en ciudad y el aparcamiento.
En su frontal destaca la parrilla del radiador, presidida por la “estrella” y unos grupos ópticos bien dimensionados. Las líneas, en general, de la carrocería son muy verticales, pero los diseñadores han trabajado con acierto sobre el coeficiente de penetración aerodinámica, por lo que no se detectan ruidos exteriores de marcha y el consumo no se ve penalizado por este motivo, como luego comprobaremos.
Los laterales ofrecen un perfil en cuña, con un cintura alta y unos pasos de rueda ligeramente ensanchados. Las llantas de aleación de cinco radios dobles y 20 pulgadas rematan el conjunto.
La zaga brinda una imagen de elegante sencillez. Destaca su gran portón que, con el acabado “Edition 1”,es de apertura eléctrica y los dos tubos de escape saparados.
El interior, como corresponde a la firma alemana, muy bien terminado. Los materiales empleados de gran calidad. El salpicadero cuenta con inserciones metálicas y el cuadro de instrumentos facilita toda la información que el conductor necesita para el control de los parámetros de la marcha.
Los asientos recogen bien el cuerpo y cuentan con la dureza justa. Las plazas posteriores, aunque pueden acomodar a tres personas, lo suyo es albergar dos para que el confort sea el máximo. Por su parte, la capacidad del maletero, correcta.
En general, el aire que se respira en su interior es de lujo ponderado. Un techo solar de grandes dimensiones contribuye a un ambiente luminoso. En toda la zona posterior los cristales son tintados lo que redunda en una mayor intimidad de los pasajeros. Mientras que la accesibilidad al interior no ofrece dificultad a ninguna de las plazas.
Mecánica fiable. El grupo propulsor encargado de impulsar los 1.800 kg que pesa el GLK 320 CDI es un motor 6V de 2.987 cc. que rinde 224 CV de potencia máxima.
Utiliza un sistema de recirculación de los gases de escape y un filtro de partículas diésel que no necesita mantenimiento. Desde luego, sus prestaciones son muy notables, aparte de la velocidad máxima – sólo practicable en la autopistas germanas – de 224 km/h. ofrece un excelente reprís que le hace pasar de 0-100 km/h en 7,5 segundos.
Su elasticidad nos permite salir de cualquier apuro, ya que la respuesta al pedal del acelerador es contundente.
Todas las versiones del GLK están provistas de una caja de cambios automáticas de siete velocidades tipo 7G-TRONIC que presenta dos tipos de programas en función de la utilización que el conductor necesite: confortable o deportiva.
También cuenta con levas en el volante que permiten engranar las velocidades de forma muy cómoda en carretera. En cuanto al sistema de transmisión el GLK utiliza el sistema 4MATIC capaz de repartir proporcionalmente el envío de potencia. Este sistema está en combinación con los controles de estabilidad de serie como el ESP, 4ETS, ARS y los frenos ADAPTIVE BRAKE que ayudan a la arrancada en pendiente. Cuenta, asimismo, con la dirección electrohidráulica AGILITY CONTROL que permite “tomar el pulso” a la calzada, mandando mucha información dinámica al conductor. La principal cortapisa es su precio, por encima de los sesenta mil euros, y más elevado que su competencia. No todo iban a ser parabienes.


























































