El primero de la clase
Cuando hace tres años Nissan lanzó su primer crossover pocos presuponían un éxito de tales dimensiones. El Qashqai ha refinido el mercado de los compactos de cinco puertas,”pescando” a gusto clientes del segmento “c”.
A pesar de ocupar el podio en cuanto a ventas se refiere, los responsables de la marca no han querido dormirse en los laureles y han efectuado una puesta al día para dotarle de un aspecto más sofisticado, superior aerodinámica y practicidad, incluso se ha lanzado una nueva versión ecológica denominada Pure Drive con tan sólo 129 g/km de CO2.
Respecto a la gama en general del Qashqai, se puede solicitar versiones con tracción total o al eje delantero. La diferencia de precio entre ambas es de 3.000 euros. Dispone, asimismo, de cuatro motores, dos gasolina (114 y 141 CV) y dos diésel (106 y150CV). También se mantiene la versión Qashqai+2 que ofrece una mayor longitud (21 cm de diferencia) y que puede albergar siete plazas.
Entrando en detalles los cambios introducidos en la Qashqai y Qashqai +2 afectan al frontal rediseñándose el capó, parrilla, parachoques, aletas y faros. Se ha conseguido reducir el coeficiente aerodinámico lo que redunda en un mejor consumo y ruidos aerodinámicos. Los grupos ópticos llevan diodos y los faros antiniebla están ahora mejor integrados también para lograr una superior penetración. No hay que olvidar el Qashqai y sus rivales tienden a consumir como media más que un turismo del mencionado segmento C, aunque bastante menos que un todoterreno puro, y el CX cuenta. En la parte posterior la modificación más importante es el alerón en el techo que también se ha rediseñado con el mismo objetivo, aunque en realidad las mejoras más determinantes al respecto, se han efectuado en los bajos del coche dotándole de un carenado prácticamente liso que elimina los obstáculos para los flujos del aire.
En el interior, la instrumentación. Las transformaciones en el interior se centran, fundamentalmente, en el cuadro de instrumentos con nuevos colores y una grafía más legible. En función de los niveles de equipamiento (“Visia”, “Acenta”,”Tekna Sport” y Tekna Premium”) se puede contar con pantalla de navegación con tecnología TFT, cámara de tv posterior, techo panorámico, etc. También exhibe una nueva tapicería de cuero en acabado gris perla y un sistema de iluminación en los umbrales de las puertas y nuevos colores.
Desde un punto de vista ergonómico, disfruta de un puesto de conducción muy cómodo, con asientos que recogen a la perfección el cuerpo y con una altura la suelo adecuada. La habitabilidad posterior no difiere mucho de la ofrecida por un Focus o Mégane. Eso sí, cuenta con multitud de espacios portaobjetos, bolsas, botellero y la parte central del asiento posterior puede convertirse en reposabrazos con emplazamiento para vasos. El maletero está bien de proporciones con 400 litros de capacidad, si bien el acceso de carga podía ser mejor, ya que resulta algo alto respecto al suelo.
Mecánica contundente. El motor 2.0 diésel de 150 CV que impulsaba nuestra unidad de pruebas es un grupo propulsor ideal para mover con facilidad al Qashqai. Silencioso en marcha, con una excelente respuesta desde las primeras vueltas y capaz de acelerar en cualquier desarrollo. Al respecto, todas versiones van asocidas a una caja manual de 6V de buen comportamiento. La media de consumo es de 6,7 litros, aumentado hasta los 8,5 l. en recorridos urbanos.
En marcha, es un modelo muy agradable de conducir, con pocos movimientos de balanceo de la carrocería y un buen confort, ya que se ha trabajado sobre el sistema de amortiguación. En resumen, un vehículo lleno de virtudes al que muchos competidores le tienen sana envidia.




















