
Motor y al aire
La incorporación del grupo propulsor i-dtec 2.2 de 150 cv, ya utilizado en el Honda Accord, ha dado alas al renovado CR-V, una mecánica muy brillante asociada, también ahora, a una caja de cambios automática de 5 velocidades.
El mercado de los SUV ha crecido en aceptación y en modelos que lo integran. La lucha comienza a ser fraticida por lo que no es de extrañar que todas las marcas afinen sus productos día a día. Honda cuenta con un afamado modelo, nuestro protagonista, que acaba de recibir un restyling interior y exterior y sobre todo, la incorporación de la mecánica 2.2 diésel de 150 caballos que sustituye a la anterior de 140 CV.
Pequeños detalles. Los cambios introducidos se centran en el capó, parrilla, ambos paragolpes, y llantas de aluminio (17” y 18”en función de las distintas versiones). A este respecto, el CR-V cuenta con cinco tipos de acabados (Confort, Elegance, Lifestyle, Luxury e Innova). Y ya que hablamos de variantes añadir que al motor diésel se le suma la opción de otra mecánica gasolina 2.0 i-VTEC que también rinde 150 CV, un grupo propulsor al que se le han revisado, sobre todo para mejorarlas, las emisiones medioambientales. En el interior, también ha recibido modificaciones para aumentar su atractivo y practicidad. Para ello, se juega con nuevas inserciones, a tono con el color de la tapicería, embellecedores metálicos en puertas y maletero (según versiones) y cambios en el tablero de instrumentos.
Mucho espacio. Dentro de la practicidad destacan sus medidas interiores, de lo mejorcito de su categoría. Existe espacio para todos los pasajeros, con gran amplitud en la zona trasera y una visibilidad en todos los puestos excelente. La accesibilidad, un aspecto a tener en cuenta en este tipo de vehículos de cierta altura al suelo, está asegurada por una apertura muy amplia de las puertas y la existencia de estribos que facilitan subir y bajar a los acompañantes. Cuenta con numerosos huecos porta-objetos repartidos por todo el habitáculo, botellero, porta-vasos, almecenamiento de CD, y en las versiones más altas, entrada de audio auxiliar y USB, reproductores MP3 y asientos calefactables.
Tracción inteligente. Con el fin de simplificar su conducción el CR-V, en condiciones normales de adherencia, manda la potencia al eje delantero. En el caso de necesidad, ésta se translada al eje posterior con el fin mantener siempre la tracción. Es en realidad un sistema a “tiempo real” que carece de reductora, autoblocante o sistema de descenso. En cuanto al chasis mantiene la misma filosofía de la primera generación. Honda apostó por el dinamismo tipo turismo, por lo que se buscó la estabilidad y evitar los balanceos de la carrocería. Así se determinó un centro de gravedad bajo y un compromiso de confort en la suspensión. Para lograrlo recurre al sistema McPherson para el tren delantero y doble brazo oscilante para el posterior. El resultado es un coche muy confortable en carretera, que absorve muy bien las irregularidades del terreno, y fuera de ella nos permite circular con ciertas garantías por zonas llanas y no muy complicadas. Eso sí, se agradece el trabajo de la tracción cuando perdemos adherencia, ya sea por tierra suelta, agua o hielo.
Volviendo a la mecánica, hay que decir que el motor tiene un rendimiento óptimo, con una entrega de potencia paulatina, pero sin desfallecimientos. Asociado a la caja de cambios automática, permite al conductor una conducción suave y relajada. Bien es verdad que hay cajas automáticas más punteras, pero cumple. En definitiva, un coche amplio, seguro y con prestaciones suficientes.
Precio y Ficha Técnica