Correa de distribución rota: qué consecuencias puede tener en tu coche

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Una correa de distribución rota es una avería que puede terminar con el coche en el desguace, de manera que hay que hacer lo posible para evitarlo.

La rotura de la correa de distribución ocurre por una falta de mantenimiento en el 90 % de los casos, de manera que la mejor manera de evitar que se rompa es cambiarla a tiempo. De todas maneras, a veces tenemos que “estirarla” un poco más o puede dar síntomas de fatiga antes de lo que dice el fabricante.

Cómo saber si va a fallar la correa de distribución

Hay varios síntomas de una correa de distribución rota, los cuales aparecen antes de que se parta de manera definitiva y provoque un desastre en el motor que incluso nos lleve a tener que cambiar de coche.

Uno de los principales son los ruidos, una especie de chirridos que suenan en la zona del motor especialmente al arrancar y al acelerar.

Otro síntoma que nos puede hacer sospechar que la rotura de la correa de distribución va a ocurrir en poco tiempo es que el coche comienza a temblar de repente, tanto en parado como en marcha.

El humo del escape es otro de los indicadores. Si notamos que el vehículo “humea” más de lo normal hay que sospechar que la correa se va a romper muy pronto.

Consecuencias de la rotura de la correa de distribución

Más que hacernos la pregunta cómo saber si falla la correa de distribución, podemos decir que lo importante es qué es lo que pasa cuando una correa se rompe.

Las consecuencias de la rotura de la correa de la distribución son desastrosas, puesto que esta correa controla la sincronía del motor.

Esto significa que hace que las válvulas y los pistones y las válvulas funcionen sin interferir entre ellos, algo que falla cuando la correa se parte. En ese momento ambos se golpean y las válvulas terminan dobladas, dañando además los pistones.

Dicho de una manera más fácil de entender para todos aquellos que no sepan de mecánica, el motor queda inservible y hay que cambiarlo por completo, con una factura tan alta que casi nunca merece la pena.

La rotura de la correa de distribución suele implicar un cambio de coche

Si tenemos la mala suerte de que nuestro coche parte la correa, a no ser que tenga muy pocos km, la avería significará que terminará en un desguace.

En ese momento tendremos que plantearnos adquirir un coche, bien sea uno nuevo o bien sea uno de segunda mano, por lo que hay que estar muy atentos a los síntomas de una correa de distribución rota y cambiarla cuando toca, pues de lo contrario el desembolso será importante.

Solo hay una excepción a este desastre y es cuando el motor es de no interferencia, en los que el único problema cuando la correa se rompe es que nos deja tirados en la carretera, sin romper el motor.

De este modo, para evitar una correa de distribución rota, lo mejor es mirar el manual del coche y cambiarla cuando toca. Si no podemos hacerlo, habrá que estar muy alerta para darnos cuenta de los síntomas que dan las correas cuando se comienzan a romper e ir al taller de inmediato.